Lo que iba a ser un blog sobre sandías frescas entre los versos de Ramón Gómez de la Serna se está convirtiendo, por mi culpa, en una relación de variedades. Pero, ¿por qué no?
Ya que estoy siendo incapaz de leer y que las antologías poéticas se me resisten, tengo que entretenerme con algo, y una buena opción son las películas. Johnny cogió su fusil es la última que he visto, y todavía tengo un mal sabor en la garganta. No se pasa con ella un rato agradable, pero ese malestar permanece mucho después de los créditos. Y esto, aunque no lo parezca, cuando se tiene tiempo y ganas de pensar, es una gran ventaja.
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