miércoles, 21 de septiembre de 2016

"Un segundo extirpado a la corriente del tiempo"

Adolfo Suárez murió el año que yo hacía segundo de bachillerato.
Igual que García Márquez.


Todos pensábamos que el tema de la transición caería en el examen de historia de España de la Selectividad, igual que pensábamos que caería el de literatura hispanoamericana en el de lengua. Esto último no ocurrió, al menos en Madrid, pero en lo primero no anduvimos muy desacertados: la fuente histórica a comentar de la opción A -la que hice yo- era una tabla que mostraba los resultados electorales del 15 de junio de 1977, las primeras elecciones democráticas en España tras la dictadura de Franco.




Hice el comentario, saqué buena nota y, sin embargo, lejos estaba de entender realmente las palabras transición y democracia. Guerra Civil era Lorca muerto en clase de lengua; franquismo y 23 F, capítulo de Cuéntame; y Adolfo Suárez me causaba risa pegado al nombre del aeropuerto de Barajas.
Es lo que queda, en las últimas páginas de los libros de historia. Lo que nunca se ve, solo se oye.

Desde las primeras páginas este libro fascinó. No es un libro de historia, es la historia; o al menos, una historia. Veraz, certera. Te alcanza uno de esos instantes en los que comprendes cómo los engranajes de la historia funcionan de manera increíble, de qué somos producto.

La novela: Anatomía de un instante, de Javier Cercas (2009)

sábado, 10 de septiembre de 2016

¡Maravillosa Natalia Ginzburg!

Acabo de terminar Querido Miguel, y con este hacen ya cuatro libros que he leído de Natalia Ginzburg. He aquí mi reflexión escrita en el marcapáginas tras dos maravillosas tardes de lectura:

¿Cómo puede Natalia Ginzburg escribir siempre historias tan vivas, tan reales y cotidianas, de personas tan desgraciadas? Son novelas que te hacen sentir con mucha intensidad la vida de la gente, la pena que acompaña a la gente desgraciada a lo largo de su vida cotidiana, con un realismo brutal. La sencillez, y a la vez el lirismo, de la prosa no distrae al lector con grandes sentimientos y paisajes, sino que lo conmueve en cada desoladora nimiedad. Y, a menudo, también nos hace sonreír.

Recomiendo: Léxico familiar, Nuestros ayeres, Las pequeñas virtudes y Querido Miguel. (Por ahora)

martes, 6 de septiembre de 2016

Película: Balas sobre Broadway


"¿Has pensado alguna vez si... si cuando te enamoras, te enamoras del artista o del hombre?"




Interior. Noche. Salón de billar.
[...]
D: Cuando era pequeño conocí a un chico que tocaba el acordeón.
C: ¿Y?
D: A mí me encantaba el acordeón. Practicaba a todas horas y llegué a tocarlo con soltura. Él, sin embargo, con una sola nota te hacía llorar...
C: A mí, en cambio, me hubiera gustado bailar.
D: Llorar...
[...]

Título original: Bullets Over Broadway
Año: 1994
Dirección: Woody Allen
Guión original: Woody Allen y Douglas MacGrath

viernes, 2 de septiembre de 2016

Película: Beginners

En La insoportable levedad del ser, Milan Kundera dice que "el hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores", en definitiva, que "el hombre lo vive todo a la primera y sin preparación" como si fuera un boceto, pero sin cuadro. Basándose en la idea del eterno retorno enunciada por Nietzsche, afirma, fijándose en la otra cara de la tesis, que "lo que ocurre una vez es como si no ocurriera nunca". Por lo tanto, "si el hombre solo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto"; la vida humana carece de valor pues el primer ensayo es, al mismo tiempo, la vida misma.

Esta película es porque seguimos ensayando y, a veces, no estamos tan solos en el escenario.



lunes, 22 de agosto de 2016

Claribel Alegría

Intentando guardar en el ordenador las fotos del teléfono móvil, me encontré con la carpeta donde guardo trocitos de libros de bibliotecas o prestados que pienso que puedo querer releer más adelante. No pude evitarlo y me puse a leer. Creo que no me voy a resistir a ir compartiendo poco a poco estos fragmentos, casi siempre descontextualizados, sin título ni autor, con los que sonreí ya en la primera lectura. 
Por ahora, tres poemitas de Claribel Alegría (espero recordar bien).

OTREDAD

Me gustan los espejos
porque observo
a la otra
que se quita la máscara y me reta.

HAIKÚ

Me soñé puente.
Doloroso aceptar
que soy muralla.

PALABRAS

Si hay alguien que te agrede
a tus palabras-flecha
impídeles volar.


sábado, 20 de agosto de 2016

Antiguas recomendaciones: Planilandia

Hacía años que no pensaba en este título, Flatland. Todavía iba al instituto cuando me lo recomendaron, cuando me hablaron de él con fascinación y consiguieron despertarme también a mí curiosidad. Un libro sobre las dimensiones, sobre un cuadrado que viaja a un mundo en tres dimensiones y no tiene forma de explicar lo que ha visto a sus amigos del plano. Yo nunca fui de ciencias, y menos una amante de la física, pero pensar en la cuarta dimensión era atrayente. No leí el libro en su momento, ¿tal vez me lo querían prestar en un inglés que no habría entendido? Sin embargo, sí vi la película. ¡Qué cosa más rara! Pero a lo largo de los años, se me quedó grabada.
El otro día, un amigo de Logroño me enseñaba la librería Santos Ochoa, cuando lo vi: Planilandia, Edwin A Abbot. Editorial centellas, un libro pequeñito y bueno para llevar en el bolso, que, tal vez, conseguiría redespertar mi ansia de lectura. No lo he leído todavía, pero lo veo todas las mañanas en la mesilla y me llama. Tal vez consiga empezarlo pronto o tal vez los recuerdos de cuando lo conocí lo hacen atractivo pero desaconsejable. Por ahora solo quería compartir la recomendación, tal vez así me fuerce a darme más prisa para poder escribir pronto una crítica.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Película: Johnny cogió su fusil


Lo que iba a ser un blog sobre sandías frescas entre los versos de Ramón Gómez de la Serna se está convirtiendo, por mi culpa, en una relación de variedades. Pero, ¿por qué no?

Ya que estoy siendo incapaz de leer y que las antologías poéticas se me resisten, tengo que entretenerme con algo, y una buena opción son las películas. Johnny cogió su fusil es la última que he visto, y todavía tengo un mal sabor en la garganta. No se pasa con ella un rato agradable, pero ese malestar permanece mucho después de los créditos. Y esto, aunque no lo parezca, cuando se tiene tiempo y ganas de pensar, es una gran ventaja.