Igual que García Márquez.

Todos pensábamos que el tema de la transición caería en el examen de historia de España de la Selectividad, igual que pensábamos que caería el de literatura hispanoamericana en el de lengua. Esto último no ocurrió, al menos en Madrid, pero en lo primero no anduvimos muy desacertados: la fuente histórica a comentar de la opción A -la que hice yo- era una tabla que mostraba los resultados electorales del 15 de junio de 1977, las primeras elecciones democráticas en España tras la dictadura de Franco.
Hice el comentario, saqué buena nota y, sin embargo, lejos estaba de entender realmente las palabras transición y democracia. Guerra Civil era Lorca muerto en clase de lengua; franquismo y 23 F, capítulo de Cuéntame; y Adolfo Suárez me causaba risa pegado al nombre del aeropuerto de Barajas.
Es lo que queda, en las últimas páginas de los libros de historia. Lo que nunca se ve, solo se oye.
Desde las primeras páginas este libro fascinó. No es un libro de historia, es la historia; o al menos, una historia. Veraz, certera. Te alcanza uno de esos instantes en los que comprendes cómo los engranajes de la historia funcionan de manera increíble, de qué somos producto.
La novela: Anatomía de un instante, de Javier Cercas (2009)
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